Sin cambiar nada
- Buscá una posición cómoda. Podés dejar los ojos abiertos.
- Notá cómo entra y sale el aire, sin hacerlo más profundo ni más lento.
- Si te distraés, volvé con amabilidad. Probá unos instantes y elegí si seguir.
NutriWellness.lifeCecilia BarraUna pausa para mirar alrededor, escucharte y elegir un próximo paso posible. Sin hacerlo perfecto.
Necesito una pausa →Estas prácticas pueden acompañar un momento de tensión. No buscan borrar lo que sentís ni reemplazan atención profesional. Elegí una; no hace falta hacer las tres.
No necesitás concentrarte en el cuerpo si eso te incomoda. Podés elegir solo mirar o escuchar. Hacelo en un lugar seguro, no mientras manejás.
Con los ojos abiertos, encontrá tres cosas que puedas ver. Nombrá un color o una forma. Si mirar no es una opción para vos, elegí un sonido o una textura.
Si te resulta agradable, observá un color, un aroma o la temperatura de tu comida. Probá un bocado y notá su textura. Después seguí comiendo a tu manera: no necesitás contar masticaciones ni comer siempre en silencio.
Preguntate si necesitás más comida, otra cosa o compañía. Hambre y emociones pueden aparecer juntas. Esta pausa no es una condición para comer ni una forma de comer menos. Si te vuelve más pendiente o ansiosa, dejala.
Entender el hambre emocional →“Hoy me hizo bien…”
Un mensaje, una comida rica, un rato de sol o alguien que te escuchó.No tenés que agradecer una situación dolorosa ni buscarle un lado bueno. Si hoy no aparece nada, podés cambiar la pregunta: “¿Qué haría este momento un poquito más llevadero?”
Comida, descanso, compañía, un límite o varias cosas juntas. Elegí una acción pequeña: preparar algo para comer, pedir ayuda concreta o escribirle a alguien de confianza.
Explorar lo que necesito →Propuestas educativas, no tratamientos ni pruebas diagnósticas. No prometen calmarte en un tiempo determinado. Podés detenerte o saltar cualquier paso.
Para ampliar: NHS · respiración suave, Guy’s and St Thomas’ · atención plena y National Center for PTSD · anclaje al presente.